NECOCHEA
Barco
Foto y Textos: Gustavo Humeniuk

os quinientos kilómetros que separan a la capital federal de Necochea pueden ser recorridos por diferentes caminos. En mi caso, el camino habitual es por la ruta provincial número 29, evitando así los caros peajes que hay en la ruta 2, y ahorrando los 40 kilómetros de más que tiene aquel camino. Los que prefieran la comodidad del doble carril hasta Marpla por ruta 2, deberán recorrer desde allí, 128 kilómetros adicionales hasta Necochea.

Este viaje surgió medio a los apurones. Después de haber manejado 1600 kilómetros para cubrir el campeonato de Córdoba, digamos que no quería pasarme otro fin de semana en la ruta, aunque siempre es bueno pegarse una vuelta por casa; de modo que acá estoy, manejando otra vez y mirando el cielo, rezando por buen tiempo.

Mientras voy achicando la distancia, recuerdo el pedido de Daniel Escudero en mi viaje anterior: "Che Gus, traé The End que todavía no pudimos verlo". La sorpresa será doble, porque además del video, llevo la nueva Gossip. Ya hace diez años que dejé mi ciudad de Necochea, pero todo sigue igual: algunas cosas sólo llegan por encargo.

En el año 86, conseguir productos en Necochea tomaba su tiempo. Primero tenía que pegarle unos llamados telefónicos al "papa" Javier Bianco haciéndole el pedido, y después de dos o tres semanas (con suerte) recibía una caja con tablas Criminal y trucks Flyer para la muchachada.

Podría decirse que a partir de ese año 86, empezó a gestarse un período bastante productivo para el skate en Necochea, que duró hasta el año 93 aproximadamente.

Las visitas de skaters de capital (generalmente en verano), eran el principal motor de nuestro progreso. Así conocimos los primeros ollies, los primeros slides. El contacto con algunos pro (como Mariano Gonzalez durante una tarde de otoño del 86) nos sumergía en una dimensión del skate desconocida hasta entonces, aprendiendo a utilizar los lugares menos pensados como obstáculos para andar. Ese día, frente a Mariano, vimos todo lo que se podía hacer en una rampita de salto... hippie twist, french air, mosquito air, judo air...

En fin... Para fines de la década del ochenta eramos una banda de unos 35 skaters. Teníamos varios obstáculos de madera que trasladábamos todos los fines de semana al estacionamiento del casino.

Pablo Rizzo

Old School y New School. El slider, construído a mediados de los ochentas, le sirve a Pablo Rizzo para ejecutar una variante típica de los noventas: switch stance.

Crooked grind andando al revés, o sea switch.

Foto: Navarro

Con el correr de los años aquel pelotón de skateboarders se ha reducido notablemente, quedando en pie sólo un puñado de liendres, entre las que se destacan Facundo, Daniel Escudero, Pablo Rizzo (futuro chef) y Darío Arregui.

Los spots que curten estos muchachos son exactamente los mismos que curtíamos hace unos catorce años atrás. Las ciudades en peligro de extinción como la querida Necochea no experimentan mayores modificaciones en su arquitectura, de modo que los spots no se renuevan como en las grandes metrópolis. La gran ventaja de esta ciudad con respecto a las más grandes, es que se puede ir pateando de un spot a otro, de modo que en un solo día se pueden curtir una buena variedad de points sin necesidad de andar perdiendo el tiempo tomando colectivos, y sin enfriarse en el camino.

A lo largo de los años hemos cosechado un buen stock de points como para hacer la vida un poco más divertida. Sin dudas, el más completo es el balneario Palmeras, en avenida 2 y calle 83, poseedor de una gran variedad, a saber: lomita con transición (de esas que te patean al cielo), caños redondos de 50 cm. de alto y 7 metros de largo (ideales para atar la moto cuando nadie está haciendo 50-50’s), y un plano inclinado de cemento de 15 metros de ancho por 1.50 metros de alto, con cordón en el tope; todo esto en el sector para estacionar.

En la sección confitería del balneario hay una base perfecta de unos 70 cm. de alto (donde gané mi primer yeso), con pequeñas escaleritas y banquito de plaza para poner a modo de baranda. En este lugar suele haber vigilancia, así que hay que conformarse con el estacionamiento, lo que no es poco.

Si los arquitectos del balneario Palmeras alguna vez construyeran un skatepark, no creo que les quede mejor que este balneario.

Daniel Escudero y su versión del frontside 180 kickflip en el plano inclinado.

Foto: Navarro

Daniel Escudero

Pegado a este spot, se encuentra la rambla de Necochea. La gran contra de la rambla es el piso de baldosas tipo exagonales. El punto a favor son las plataformas de cemento de todos los tamaños, más una escalera de 8 y otra 15 (si mal no recuerdo), ambas con caida de cemento.

Frente a la rambla nace la Peatonal 83, punto obligado para la vuelta del perro, contacto con chichies, etc. En invierno, las calles contiguas a la peatonal están deshabitadas y con excelentes baldosas para hacer flat sin descanso. A cuatro cuadras, se encuentra la perdición de Jacobo Winograd: el Casino. Este coloso en ruinas posee un tremendo parking lot, teatro, "Boite", gimnasio con piscina, canchas de tenis, restaurant, canchas de bowling y... pista de patinaje con piso perfecto. Los cordoncitos en bajada de la pista son un vicio.

Durante un tiempo los locals disfrutaron en esta pista de los servicios prestados por una base de madera, que fue robada por algún ortiva que no se bancaba ver a los muchachos bajando crooked grinds, backside smith grinds y switch 50’s revert de manera impecable.

Obviamente estos no son todos los spots disponibles. Hay gaps, escaleras, caños y un par de secret spots lo suficientemente buenos como para divertirse, especialmente en verano, época en que se puede disfrutar, además, de la playa, las chicas, algunos boliches y unas excelentes olas para surfear.

La próxima vez que estén con ganas de andar en un lugar diferente, o vacacionando en Marpla, les recomendaría que tomen la ruta, como yo en este momento, y visiten Necochea. Los locals, con gusto, compartirán sessions con cualquier skater que llegue a la ciudad dispuesto a divertirse.

Dorcho

Eran como las dos de la mañana y hacía frío. Cuando todos los flashes estaban en su lugar y nos preparábamos para las fotos, vemos a un security viniendo directo hacia nosotros. "Chicos, ¿no me ayudan a empujar un auto que no arranca?".

Perfecto ollie flip de "el Dorcho" Darío Arregui, después de empujar el auto, obviamente.

Foto: Gabriel Navarro